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viernes, 30 de septiembre de 2011

Fandangos y cantes flamencos derivados del fandango


GRUPO II: Fandangos y cantes flamencos derivados del fandango. "- 5ª parte


GRUPO II: Fandangos y cantes flamencos derivados del fandango. "Cantes de compás"- 5ª parte

Fandango: 

Variantes de Fandangos 
1.Fandango extremeño 
2.Fandango de Almonaster 
3.Fandango del Cerro 
4.Fandango de Valverde
5.Fandango de Huelva
6.Fandango de la Puebla 
7.Fandango de Calañas 
8.Fandango de San Juan del Puerto .
9.Fandango popular de Alosno 
10Fandango valiente de Alosno 
11.Fandango de Almería 
12.Fandango de Paco Isidro
13.Fandango de Rebollo 
14.Fandango de Rengel 
15.Fandango de Pérez de Guzmán 
16.Fandango del “ Niño de Fregenal” 
17.Fandango del Gloria 
18.Fandango de Manuel Torre
19.Fandango de Marchena 

Fandangos
Fandango natural, jabera, malagueña, granaína y taranta son estilos que nacen del tronco común de los fandangos de baile, que al ser interpretados por artistas poseedores de facultades especiales, alcanzan mayor fuerza lírica, surgiendo como consecuencia de la recreación personal y representatividad de escenarios naturales muy diversos: en la reja fandanguera del amor, en la voz de la habera pregonando la venta de habas, en el Café de Chinitas de Málaga, en los jardines de la Alhambra y en las minas de Levante. Todos ellos, con una imponente carga de emotividad, excelente musicalidad e indiscutible garra flamenca.

El fandango es una de las formas musicales folclóricas más extendidas por todo el territorio español.
Si bien se mantiene la estructura métrica (quintillas y cuartetas octosilábicas), la armonía y los giros melódicos cambian de unas zonas a otras.
En el caso del fandango flamenco, es uno de los géneros más ricos en cuanto a su variedad temática, armónica y melódica.

La estructura de los fandangos es similar en todas sus variantes.
Consiste en seis líneas melódicas coincidentes en los versos métricos a excepción de uno (quintilla) o dos (cuarteta) que se repiten. El escenario natural del fandango cambia según el espacio vital o localidad donde se crea, aunque es posible encontrar un denominador común para su interpretación.

Fandango natural, jabera, malagueña, granaína y taranta son estilos que nacen del tronco común de los fandangos de baile, que al ser interpretados por artistas con facultades especiales, alcanzan mayor fuerza lírica. De este modo surgen estos estilos deudores tanto de la recreación personal como del carácter representativo de escenarios naturales muy diversos: la reja fandanguera del amor, la voz de la habera pregonando la venta de habas, el Café de Chinitas de Málaga, los jardines de la Alhambra o las minas de Levante. Todos ellos poseen una imponente carga de emotividad, excelente musicalidad e indiscutible garra flamenca.

Fandangos

“Una muchacha se asoma tras la reja de su ventana. Desde la calle el joven que la pretende comienza a cantarle un fandango con mensaje de amor que escucha felizmente mientras la brisa mueve la enrejada hoja de un ventanal, como llamando a la bella y joven mujer, que acaba asomándose a ella. Entre distraída y pícara, mira para otro lado cuando comienza a escuchar un repiqueteo de pasos. Un galante joven se aproxima a la reja rompiendo el silencio de la templada noche con su cante por fandangos. Le hacen el acompañamiento los maullidos de gatos en celo que andan por los tejados y las voces del sereno que va dando la hora en medio de la noche”.

Etimológicamente el nombre de “fandango” tiene una procedencia variada: del latín fatus del portugués fado, y, más lejanamente, del árabe zambra o el mozárabe jarcha.

Su melodía se caracteriza por su diatonismo, con un ámbito de 12ª (Mi2-Do4), cuyo ritmo ternario comprende un espacio o ciclo de 12 tiempos, que se empiezan a contar a partir de la segunda parte del primer compás.
 
Su combinación armónica es la cadencia andaluza en las partes instrumentales para marcar el compás. Tonalidad mayor o menor en las secciones de las coplas cantadas o de falsetas.

Es la guitarra su habitual acompañamiento instrumental y la estructura básica de los principales fandangos, tanto a compás como libres, es la siguiente:
Seis frases musicales que corresponden con los seis versos que se cantan. Cada una de estas frases consta de cuatro compases de 3/4. Se van intercalando dos líneas melódicas distintas: A (en naranja) y B (en verde), aunque se presentan siempre con pequeñas variaciones en los momentos cadenciales.


La composición literaria del fandango es una Quintilla octosilábica.
Se repite el primero de los versos en el tercer tercio del cante:


Variantes de Fandangos
Sin que con los estilos tratados quede agotado este amplio grupo de cantes, sí podemos afirmar que aquí se encuentra un buen número de los más representativos: desde el Fandango natural, matriz con la que numerosos maestros hicieron sus estilos personales, pasando por cuantos representan muchas localidades, comarcas o provincias de Andalucía.

1. Fandango extremeño
La Sierra de Las Cruces 
“En la falda de la Sierra de las Cruces, desde la ermita que cobija a la Patrona de Don Benito, se escuchan ya los primeros ecos de los romeros. Los carros engalanados y la gente que se aproxima a pie lo hacen alborozados en esta fiesta del 12 de octubre.

Según van llegando, las familias se instalan en corro por su amplia pradera, posando sobre finos manteles los manjares preparados para pasar un excelente día. Traen ya las voces hechas de dedicarle canciones a la Virgen por el camino. Con reposo, buen gusto, y una “miajina” de arte, los más destacados en la afición emprenden un interminable desafío con el fandanguillo largo acompañados por el rasgueo de las guitarras”.

Habichuela Viejo y la Tía MarinaHan sido numerosos los intérpretes que cantaron fandanguillos e incluso con ellos hicieron su creación personal. Este palo, lo mismo en Andalucía y Extremadura que en Castilla o Levante, fue siempre el medio de expresión de uso diario: los obreros del campo amenizaban las duras y largas jornadas de trabajo con sus coplas desenfadadas y llenas de gracia natural. En la ciudad, el fandanguillo se hacía imprescindible en fiestas y reuniones, tanto para animar el baile, con acompañamiento de tañidos, bulla y jolgorio, como pausando el ritmo para expresar la letra llena de intención, sana picardía y, en la mayoría de los casos, para echar fuera el gusanillo del amor.

Fandanguillo largo: el nombre viene de sostener los tercios del cante con florituras y ornamentos vocales.
El fandanguillo largo o valiente, que así se denomina por lo atrevido que es en el sostenimiento de sus largos tercios, se acompaña con el soporte musical de la guitarra y los “olés” de los espectadores. Se escribe en compás de tres por ocho.
Quintilla octosilábica. Aunque la temática del fandanguillo es variada, la popular romería que en honor a la patrona se hace el día 12 de octubre en el pueblo de Don Benito, es en este caso el motivo de inspiración de la presente letra.
 

2. Fandango de Almonaster

“Bullen las calles y plazas de Almonaster. Un hervidero de personas engalanadas con su indumentaria festiva fluye de un lado a otro. Es el día de la Virgen, y a los vecinos del pueblo se suman los visitantes que se desplazan desde otros lugares atraídos por lo impresionante y emotivo que les resulta el festejo.

Bajo su palio, la patrona es paseada a hombros por los cofrades. Por todas partes se escucha el alegre y rítmico “fandango de Almonaster” que suena de boca en boca. La sucesión de letras, a cual más bella, surge con la espontaneidad propia de los onubenses”.

Huelva, inquieta y bulliciosa, con gracia y sal milenaria, combina su dulce y suave brisa de mar con la reciedumbre de su sierra de Aracena para ofrecernos su más rica y extensa gama de cantes flamencos.
El de Almonaster es una variante más del extraordinario repertorio de fandangos de que dispone esta provincia. Recoge del ámbito popular su aire ligero y bailable, lo que le convierte en uno de los más festivos de esta inmensa familia de los cantes onubenses.

Cante propio del pueblo al que representa. Por su raíz folclórica, con frecuencia se le incorporan los instrumentos típicos de la rondalla, tanto de cuerda percutida como frotada o de percusión casera.

La métrica literaria es una quintilla octosilábica. Se repite el primero de los versos.

Con frecuencia sus letras mezclan lugares geográficos con los más nobles sentimientos de amor.



3. Fandango del Cerro

“Viven en el recuerdo de los habitantes del Andévalo aquellos tiempos en los que su actividad minera gozó del máximo apogeo. Su sonoro fandango del cerro surcaba los vientos haciendo llegar bellas coplas de amor a las mozas casaderas. Aún resuenan en nuestros días las notas musicales de guitarras incitadoras que consiguen el arranque de buenas voces por fandangos. Y es que, pese al cambio que los pueblos sufren en sus actividades laborales con el correr del tiempo,
su costumbre de cantar jamás morirá, pues el cante es memoria activa y transmisor de su cultura ancestral”.



Son unos fandangos que toman su inspiración del que hacer diario de los mineros.
El territorio donde surgen lleva el nombre genérico de Andévalo "una comarca de la provincia de Huelva", aunque estos cantes se hayan “empadronado” en forma más concreta sobre el cerro del mismo nombre, al sur de Aracena, lugar pintoresco en el que durante mucho tiempo han buscado su inspiración poética las gentes de aquellas tierras. Los buenos
aficionados reconocen en los fandangos del cerro una excelente veta musical, dándose la circunstancia curiosa de que, a pesar de nacer relacionados con la mina, son, en cierto modo, cantes de evasión, ya que las letras hablan de cosas del campo y del amor.

La comarca de El Cerro de Andévalo, rica en minería en otros tiempos, atrajo a muchas familias necesitadas de abrirse camino. El auge experimentado durante décadas propició un atractivo ambiente, que se vio artísticamente favorecido por las numerosas actuaciones de los más destacados cantaores de la época. El fandango del cerro, una de las muchas variantes de los que la provincia tiene, sin perder la esencia de su vieja y profunda raíz popular, se impregnó de ecos mineros, que le otorgan su acusada personalidad.

Fandango del cerro: cante propio del pueblo al que representa.
Con frecuencia las palmas marcan el compás a la guitarra, el cante y el baile.
Puntos geográficos de ámbito local, y a veces el excesivo celo en elamor son la principal inspiración de sus letras.


4. Fandango de Valverde

Sin perder la métrica del primitivo fandango y sus formas interpretativas, lo mismo en baile que en cante, se desprende de los fandangos onubenses una sana alegría que les otorga una reconocida personalidad.

Entre su gran variedad se destacan los de Valverde del Camino, que cultivaron y popularizaron por toda España un gran número de intérpretes. La industria artesanal del calzado, sobre todo con las botas de media caña, así como las buenas sillas de monta para los mejores caballos de Andalucía, y en general cuantos aparejos son precisos para los animales domésticos, carros y coches de tiro, dieron justa fama a la villa onubense de Valverde del Camino, que también supo crear estilo propio de cante a través del “fandango de Valverde”.

Éste es el principal medio de expresión para amenizar sus labores y festejos, y, como vehículo difusor, le sirve para propagar con sus letras el arte y la belleza que enriquecen la vida cotidiana de tan singular población por toda la geografía andaluza y otras regiones de España. Gran atractivo para visitantes es su actividad artesanal, con los típicos talleres de guarnicioneros, alabarderos, carreteros y sus buenos caballos ensillados con monturas repujadas.

Las coplas del fandango de Valverde se caracterizan por su aire nostálgico y su expresión de dulce añoranza de la tierra, y son los animales el principal tema en que se basan sus letras, pues no hay jaca bien “atalajá” que no luzca atalajes de Valverde, donde el cuero se trabaja entre fandangos:

Como meta anual, su actividad desemboca en la romería del Rocío, donde desfilan los mejores caballos luciendo la artesanía que se trabaja con esmero en Valverde.

Fandango de Valverde: cante propio del pueblo al que representa.
Con frecuencia las palmas marcan el compás a la guitarra, el cante y el baile.

5. Fandango de Huelva

Alosno, "cuna del fandango"Tal vez el “fandango de Huelva” sea una de las manifestaciones poéticas cantadas más antiguas de la Península Ibérica, que en compás de tres por ocho se interpreta con aire rítmico muy dinámico, claro ejemplo de la viveza expresiva de los onubenses.

El matiz flamenco se ha ido acentuando con el transcurso del tiempo por el cultivo que de él han hecho las voces más privilegiadas del cante.

Huelva está considerada como una de las provincias más ricas y expresivas de Andalucía en lo que a cante se refiere. Puesto de honor merecieron Antonio Renjel y Pérez de Guzmán entre los innumerables cultivadores de este cante.
Para interpretar el alegre fandango de Huelva hace falta mucha gracia y soltura, y entrar con precisión en cada ciclo armónico de su ritmo bailable. Sus letras hablan de amor, de la naturaleza, de animales y de las faenas pesqueras de mar adentro, escenarios en que se inspiraron los hombres y mujeres de la Onuba fenicia, y siguen siendo el principal motivo de inspiración de los habitantes de hoy.

La búsqueda de los ricos frutos de la mar, así como abrir puertas a la esperanza de un nuevo mundo, otorgaron un especial carácter a los onubenses, que se manifiesta en su saber conectar con cualquier ser humano del planeta de una manera sabia y alegre, tal es su expresiva y rica musicalidad.

Surcando las aguas marinas, los barcos pesqueros que se adentran en el océano para faenar en los caladeros arrastran nostalgias que invaden los corazones de los más rudos pescadores, que, por necesidad espiritual, cantan sus añoranzas con su fandango de Huelva: Salió del Puerto de Palos. Cuando Cristóbal Colón, salió del Puerto de Palos; le lloraba el corazón y Huelva como un regalo, su fandango le cantó.

Fandango de Huelva: cante propio del pueblo al que representa.

Con frecuencia las palmas marcan el compás a la guitarra, el cante y el baile.
Quintilla octosilábica. Se repite el primero de los versos.
Huelva no sólo es marinera, que mira a través del mar a otros pueblos y continentes, a los que lleva siglos cantando; también tierra adentro tiene mucho que ofrecer y en qué inspirarse para expresar su ternura a la naturaleza y a sus más débiles criaturas.

6. Fandango de la Puebla

Pepe La NoraSon tantas las variantes de fandangos de Huelva, entre los que solamente se cantan y los que son bailables, que bien podría decirse que prácticamente la totalidad de los pueblos de la provincia tiene su fandango propio.

El “fandango de La Puebla” a parte de sus cultivadores locales tuvo entre otros mantenedores a Pepe La Nora, maestro del cante flamenco en general y excelente especialista de los estilos de su tierra.

7. Fandango de Calañas

El "sombrero calañés" o "sombrero de Calañas" o "sombrero de queso"Calañas es una localidad onubense que tiene muy marcada personalidad. Todo lo perteneciente o relativo a este pueblo goza de sello propio.

Si decimos calañés, inmediatamente tenemos localizada la procedencia del individuo y también su peculiar indumentaria, a la que otorga un porte muy especial su típico sombrero de ala vuelta hacia arriba y copa baja, más estrecha por la parte superior que por la inferior.

Dicho sombrero junto con el también curioso abanico de fabricación casera con varillaje de caña se hicieron populares en otras provincias 
españolas.
Del mismo modo se reafirma el molde o patrón del “fandango de Calañas”, cuya naturaleza le imprime sello de calidad, muestra del buen hacer de los calañeses.

8. Fandango de San Juan del Puerto

José Valladolid Rebollo "Pepe La Nora"En San Juan del Puerto sigue en pie la casa “La Nora”, donde nacieron y vivieron los hermanos Francisco y José Valladolid Rebollo, dos excelentes cantaores conocedores de todos los estilos del flamenco, que pusieron sello propio al “fandango sanjuanero”.

Curro La Nora pese a su corta vida de 41 años de edad, pues nació en 1901 y murió en 1942, además de actuar con los principales cantaores de su época, tuvo oportunidad de grabar en discos un interesante abanico de estilos: “fandangos de Huelva”, “siguiriyas”, “soleares”, “malagueñas”, etc., acompañado por la guitarra del “Niño Ricardo”.

Pepe La Nora dobló en tiempo de vida a su hermano, pues nació en 1903 y murió en 1983. Ello le permitió realizar mayor número de actuaciones junto a artistas tan significados como Chacón, Cepero, Vallejo o Manuel Torre, así como el dejar grabada su voz en un más amplio repertorio de cantes con las guitarras de Manuel Serrapí y Vicente “El Granaíno”. Y algo muy importante, tener suficiente tiempo para preparar en la vida y en el cante a su hijo José Valladolid Briones.

Jose valladolid briones,"Pepe Briones" o “Niño de la Nora”. hijo de de "Pepe La Nora"Pepe Briones nació en 1937 en la casa familiar “La Nora”, lo que le valiera el llamarse artísticamente en su más temprana edad “Niño de la Nora”. Su trayectoria profesional en el cante estuvo siempre muy unida a la de su padre, con quien realizó numerosas actuaciones y grabaciones discográficas, con los guitarristas Pepe Castellón, “Niño Ricardo”, Antonio
Arenas y Vicente “El Granaíno”. Es destacable en la andadura artística de Pepe Briones un primer premio en el programa “Lluvia de Estrellas” de Radio Nacional en 1961; sus actuaciones en “Primer Aplauso” de TVE, y su participación en el Concurso Nacional de Flamenco de Córdoba en 1965.

Con todas las buenas esencias del conocimiento y del sabor flamenco, quede para el devenir de futuras generaciones este “fandango sanjuanero”, que seguro provocará su afición por el valiente desafío que su amplio arco melódico impone, a la hora de su digna ejecución.

9. Fandango popular de Alosno

“Bulle el gentío por las calles hacia la plaza, donde se celebra la más emotiva velada del concurso de cante para exaltar la rica variedad melódica de los fandangos alosneros.

Todo está previsto para culminar con éxito el feliz encuentro, ya que la larga espera de todo un año creó grandes expectativas en el amplio número de participantes y en el público aficionado que aplaude sus actuaciones.

Los ecos del fandango popular de Alosno acarician los farolillos y guirnaldas que adornan el escenario y la plaza. Al tiempo, las bombillas relampaguean deslumbradas por la contemplación de tanta belleza artística musical y poética. La Villa de Alosno arde de emoción ante el derroche de arte y se enorgullece de ser la más rica en variedad de fandangos”.

Huelva no se conforma con una sola modalidad de fandangos, como podrían ser estrictamente los que llevan su nombre, sino que cada uno de sus respectivos pueblos tiene fandango propio. Entre los más representativos se encuentran los de la villa onubense de Alosno.

Éstos merecen ser destacados por su hermosa variedad, que los hace diferentes a los del resto de la provincia, predominando en ellos el estilo valiente, una expresión natural y una soltura y arrojo que requieren facultades poco comunes. Sus letras se inclinan a cantar especialmente las cosas del campo, y se refieren con frecuencia a los problemas del pueblo, con claras descripciones de sus habitantes y contornos. Aparte de los hombres del pueblo, han sido numerosos los maestros que cantaron estos ricos fandangos.

Fandango de preparación de Alosno: cante propio del pueblo al que representa. El calificativo “de preparación” se refiere que es la copla con que se inicia todo un recital de fandangos. Así como los fandangos de Almonaster representan la gama más ligera y folclórica de los cantes de la provincia de Huelva, los de Alosno son los más recreados y lentos por su
rica elaboración artística.

Quintilla octosilábica. Se repite el primero de los versos. La firmeza en el querer expresada en su letra recoge la entereza de los alosneros en sus compromisos o promesas.

10. Fandango valiente de Alosno

“Suenan voces de una refriega descontrolada, caen vasos de cristal y ruedan botellas por el suelo en el interior de una taberna.
Salen de ella dos hombres algo mojados de vino, uno sujetando al otro que desesperadamente canta en confesión las penas de su corazón herido por el desamor.
Se asoman los vecinos a las ventanas quejosos del ruido de los que salen de la taberna, pero no escuchan éstos sus quejas, pues ni el vino ni la pena por el amor no correspondido hacen hueco en sus oídos al clamar de los vecinos”.


Si bien es cierto que todos los pueblos de la provincia de Huelva pueden presumir de fandango propio, Alosno lo puede hacer con mayor razón, ya que su variedad es bien notoria y estimada por los buenos aficionados al cante.

También ha de tenerse muy en cuenta la valiosa aportación que unida al rico talante creativo de los habitantes de la localidad en general, hizo Paco Toronjo al engrandecimiento de sus estilos. Nadie duda de la influencia que los cantos litúrgicos han tenido sobre los más viejos del lugar, sus creadores, tan allegados a la fe cristiana, pues es un hecho muy
común en aquellos estilos de raíz folclórica la impregnación de ecos musicales de las obras tocadas o cantadas en las iglesias; sin embargo, con el “fandango de cambio de Alosno” se expresan cantando sentimientos más profanos.

Fandango de cambio de Alonso: cante propio del pueblo al que representa. El calificativo “de cambio” alude a que es una copla melódicamente más llana que da paso a otra de mayor expresión y más alta tesitura.

Quintilla octosilábica. Se repite el primero de los versos. La ruptura de un amor profundo por los negros avatares de la vida, o el desvío equivocado del recto sendero de la dignidad humana, provoca que la firmeza en el querer se rompa y que la otra parte quede sumida en el dolor y la desdicha para siempre.


11. Fandango de Almería

“Es la noche festiva del día del Corpus. La suave brisa mueve las guirnaldas y farolillos que engalanan el Paseo del Príncipe de Almería. Los ornatos penden de los cables atados entre farolas y árboles, intercalados en el estrellado cielo de la primavera avanzada. En el escenario, bellamente adornado e iluminado para la ocasión, comienzan a sonar alegres las guitarras. De pie, varios cantaores se desafían con letras llenas de intención y sana picardía, y un nutrido grupo de jaleadores palmeros animan el desenfadado, gracioso y rítmico baile de más de cien parejas”.

Antonio Grau Mora, “El Rojo el Alpargatero”El fandango es, sin duda alguna, el más popular de los cantes andaluces. No es seguro, aunque suele afirmarse con frecuencia, que exista un tronco común árabe de donde procede toda esta descendencia musical, pero sí es totalmente cierto que cada región de Andalucía, y casi cada pueblo, posee su fandango propio. Los de Almería son esencialmente
bailables, y aunque conservan un cierto sabor flamenco, se aproximan más a las jotas y otros cantes similares de otras tierras españolas. Su apogeo coincidió con la época de “El Rojo el Alpargatero” y Pepe “El Marmolista”.

Fandango de Almería: cante propio de la ciudad y provincia a las que representa. Por su raíz folclórica, con frecuencia se le incorporan los instrumentos típicos de la rondalla, tanto de cuerda percutida como frotada o de percusión casera.
Quintilla octosilábica. Se repite el primero de los versos. En consonancia con su alegre ritmo bailable, las coplas del fandango almeriense se expresan con desbordante alegría. Su variada temática no tiene límites.
 

12. Fandango de Paco Isidro

Francisco Barrera García, "Paco Isidro"Francisco Barrera García, conocido artísticamente como Paco Isidro, nació en Huelva, en 1896, donde murió en 1960. Empezó a cantar a los 13 años y su vida profesional se desarrolló en fiestas y reuniones de Sevilla, Jerez y El Puerto de Santa María principalmente, aunque realizó actuaciones por toda Andalucía. También, en el Teatro Pavón de Madrid actuó en el espectáculo “La copla andaluza”.

Paco Isidro por su afición y asiduidad a la romería del Rocío y a la feria de Sevilla, creó varias melodías de “rocieras” y “sevillanas”. Su excelente timbre de voz le permitió cantar muy bien por verdiales y malagueñas. Pero donde el depurado gusto y singulares quiebros de su voz alcanzaron la máxima expresión flamenca fue en los fandangos onubenses
de muy variada gama: cortos, valientes, rocieros, alosneros y serranos, diciéndose de él que por su afición a las letras de fandangos; podía cantar más de doscientas sin repetir ninguna.

Para suerte de los buenos aficionados al cante Paco Isidro dejó grabados en discos un buen número de cantes.

13. Fandango de Rebollo

José Rebollo Piosa, "Pepe Rebollo"José Rebollo Piosa nació en Moguer (Huelva), en 1895, y murió en Sevilla, en 1938. En su corta existencia de 43 años hizo numerosas actuaciones como muy completo cantaor, con temple, seguridad en el compás y en el tono. En suma, con estilo propio muy estimado por sus numerosos seguidores, que disfrutaban con su gracia modal y sus tercios ligados y melodiosos.

Resulta difícil seguir la escuela creada por José Rebollo, pues él supo hacer del fandango tradicional de Andalucía que a lo largo del siglo XIX tanto proliferó, algo nuevo y diferente que solo a contadas gargantas de similares facultades les está permitido.

Llegó a ser uno de los cantaores más cotizados de su época, alternando sus actuaciones con Pérez de Guzmán y Antonio Rengel, entre otros maestros del cante, que en muchos casos trataban de imitarle. En Sevilla reciben su cante con admiración y le brindan una excelente acogida.

14. Fandango de Rengel

Antonio Rengel RamosAntonio Rengel Ramos nació en Huelva, en 1904 y murió en Sevilla, en 1961. Desde muy temprana edad fue conocido por sus paisanos onubenses como excelente cantaor, ya que no paraba de actuar en teatros, fiestas particulares y públicas.

Ya formado como hombre se hizo muy popular, tanto por su cante como por su derroche de simpatía y ocurrencias llenas de gracia. Grabó en discos serranas y fandangos de su personal cosecha que durante largo tiempo fueron parte del repertorio histórico del flamenco como principal asignatura.

La voz flamenca de Antonio Rengel era recia y sentida. Fue su principal maestro Antonio Silva “El Portugués” figura del cante que no llegó a impresionar su arte en discos, y de quien conocemos su escuela a través de su aventajado alumno. Siendo de su propio sello el polo-petenera de cambio de la soleá. Aunque cantó muy bien otros estilos, donde puso su
marchamo o sello propio fue en el fandango de Huelva, al que dotó de extraordinaria grandeza con estilo señorial y jondo.

15. Fandango de Pérez de Guzmán

Joaquín José Vargas Soto, "El Cojo de Málaga"José Pérez de Guzmán y Ursaiz, nació en Jerez de los Caballeros (Badajoz), en 1895 y murió en Lucena del Puerto (Huelva), en 1930. Muy joven marchó a Huelva, donde vivió intensamente su corta vida de 35 años que él mismo se quitó al no poder soportar la irreversible enfermedad que padecía.

Cantaor genial y estudioso de los diferentes estilos del cante, asimiló muy bien los verdiales y malagueñas que le enseñara su buen amigo El Cojo de Málaga, de cuyas melodías y tiempos largos de ejecución sacó su mayor partido.

Pérez de Guzmán puso sello propio a un fandanguillo del Alosno, que aún en nuestros días sigue vigente como el de más hondo calado de cuantos estilos onubenses conocemos. Fandango grande, gallardo y retador, que sin perder su aire choquero, por su fuerza y brillantez figura entre los primeros.

16. Fandango del “ Niño de Fregenal”

Manuel Infantes Martínez " Niño de Fregenal"Manuel Infantes Martínez, conocido artísticamente como “Niño de Fregenal”, nació en Fregenal de la Sierra (Badajoz), en 1911 y murió en Sevilla, en 1986. En su más temprana edad, viviendo aún en su pueblo natal, era conocido como “El Niño de la Sierra”.
Fue su descubridora Estrellita Castro, quien al escucharlo en un concurso celebrado en su pueblo, dándole ánimos le puso camino de Sevilla con tan solo 12 años de edad.

En la capital Hispalense ganó otro concurso y ello le valió un contrato para actuar en el Teatro Pavón de Madrid, cuyo debut fue el día 19 de Junio de 1926. El anuncio de su presentación decía: Se presenta el maravilloso cantaor sevillano ganador de la medalla de oro del concurso de Sevilla.

Esa misma temporada con tan solo 15 años de edad, actuó en los teatros madrileños: Fuencarral y Monumental Cinema. Y tras actuar en Valencia con el maestro Antonio Chacón, regresó a Sevilla donde vivió hasta el final de sus días, desarrollando una rica actividad artística, sin por ello dejar de hacer actuaciones en otras provincias de España.

En 1936 obtuvo el primer premio de media granaína en un certamen organizado en el Circo Price de Madrid. Siguieron sus actuaciones en espectáculos compartiendo elenco con renombradas figuras de su tiempo y obteniendo trofeos en cuantos festivales participó.

Sus múltiples grabaciones discográficas son ejemplo claro de su buen hacer en todos los cantes, pero donde dejó impreso el inconfundible sello de su personalidad fue en los fandangos naturales. Sobre todo, en este fandanguillo largo extremeño:




Porque tengo sello propio
mi fandango es el mejor
donde yo vaya a cantar
que no me tomen por otro
que soy el de Fregenal.


17. Fandango del Gloria

Rafael Ramos Antúnez , conocido en el mundo del flamenco como “El Niño Gloria” por cantar con frecuencia un villancico por bulería, cuya letra repite la palabra gloria, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), en 1893 y murió en Sevilla, en 1954. De una familia cantaora, sus hermanas “La Pompi” y “La Sorda” y su tío Cabeza también se dedicaron al cante.

Sus comienzos de cantaor en Jerez, los alternó con trabajos campesinos en cortijos, hasta que le llegó la oportunidad de actuar en los cafés cantantes de Sevilla, junto a muy destacadas figuras. Desde Sevilla viaja a Madrid para actuar en el Teatro Kursal Imperial en 1924, en el Teatro Monumental Cinema en 1927. Durante los años 1933-1934, formó parte del espectáculo “Las calles de Cádiz” de La Argentinita, junto a Pilar López, La Macarrona y otros excelentes intérpretes.

El Gloria fue un cantaor completo de buen compás y de gran personalidad artística. Si bien hay que significar su especialidad saetera, su gracia festera por bulería y su genialidad por fandangos, que afortunadamente para los aficionados del cante se pueden disfrutar en las grabaciones discográficas de tan excelente maestro.

18. Fandango de Manuel Torre

Manuel Soto Loreto "Manuel Torre"De familia cantaora Manuel Soto Loreto, conocido artísticamente como Manuel Torre, nació en Jerez de la Frontera (Cádiz), en 1878 y murió en Sevilla, en 1933. También fue conocido en su juventud como “El Niño de Torres” y “Niño de Jerez”.

Su trayectoria profesional en el cante fue larga y fructífera, no se limitó a la interpretación, si no que creó varios estilos: siguiriyas, farruca, campanilleros, taranto y fandango natural entre otros, que siguen vigentes en nuestros días gracias al fiel seguimiento que de su arte hacen los cantaores de hoy.

Fueron numerosas sus actuaciones públicas en teatros compartidas con los cantaores más destacados de su época, e igualmente en reuniones de cabales..

Con las guitarras de Miguel Borrull Jiménez y Habichuela grabó en discos veinticinco cantes que han quedado como prototipo de su escuela cantaora. Un buen ejemplo es su “fandango natural:

19. Fandango de Marchena

José Tejada Martín, de nombre artístico Pepe Marchena, nació en Marchena (Sevilla), en 1903 y murió en Sevilla , en 1976. En sus comienzos de cantaor se anunciaba como “Niño de Marchena”. Desde muy pequeño alternó diversos trabajos con el de cantar: zagal borriquero, aprendiz de herrero y tabernero, actuando por las noches en bares y
ventas por el dinero que recogía pasando la bandeja. La oportunidad de abrirse camino en el mundillo del arte le vino, al
ganar el primer premio en un concurso de aficionados que se celebró en Fuentes de Andalucía. Ello le valdría el actuar en La Puebla de Cazalla, Morón de la Frontera y Osuna, donde el éxito fue tal, que seguidamente fue contratado cobrando cinco duros diarios en el Café Novedades de Sevilla.

La trayectoria artística de Pepe Marchena fue larga y muy llena de actuaciones públicas, junto a los más importantes cantaores de su tiempo.

Cine, TV, numerosas grabaciones discográficas, premios, reconocimiento y homenajes. Conocedor de todos los cantes, rompió los moldes de la falsa ortodoxia, porque quiso ser él mismo para expresar su propia poética y melodía. De entre sus muchas creaciones el fandango con giros envolventes y electrizantes, quitó el sueño a muchos imitadores incapaces
de su perfecta ejecución.


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