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Juan Miguel Ramírez "Chano Lobato"

 Juan Miguel Ramírez más conocido en el mundo entero del cante flamenco con el nombre artístico de "Chano Lobato"  nació en Cádiz en el año 1927. En el barrio de Santa María,  allí creció y se codeo desde muy niño con toda la flor y nata de los mejores flamencos gaditanos.
Chano Lobato ha sido para todos los aficionados el mejor cantaor para acompañar a bailar de la historia. Hoy se sigue hablando de Chano Lobato como del maestro de la gracia y del compás. Canta todos los estilos de su tierra gaditana, y  todo muy bien, como la Solea, siguiriya, los martinetes, la farruca y el garrotín, los cantes de ida y vuelta, como todos los referentes a los de levante, como son las Malagueñas. Murió el domingo 5 de abril del año 2009 en Sevilla.

 De niño bailaba,  cuando tenía cinco o seis añitos. Y en los días de carnaval formaban como una compañía en que iban la Perla, los hermanos Jineto, Curro la Gamba, Rosario la de Ojitos, María la Ñaña, esos flamencos del barrio, se vestían y se iban por ahí, cantaban, bailaban y mangaban. Después vinieron las fiestas en las ventas, y Chano tuvo oportunidad de oír a los más grandes cantaores de aquel tiempo en Cádiz, entre quienes Aurelio Sellés era el patriarca. Pasó del baile al cante, primero para acompañar a los bailaores en lo que ha sido quizás el mejor de la historia y desde hace años ya en solitario. Acompañó durante dieciséis años al bailarín Antonio es significativo sobre su bondad para el baile. En 1986 mereció, en mérito a su trayectoria artística ejemplar, la III Distinción Compás del Cante.

Parrilla de Jerez, Matilde Coral y Chano LobatoChano Lobato a sus 69 años  padececia diabetes, pero era capaz de hacer, él solo, hora y media del mejor espectáculo flamenco del mun­do. Su voz ladina, su humor astuto, sus tablas y su inteli­gencia enganchan. Es una pe­queña enciclopedia de letras y estilos, y no se sabe qué hace mejor, si cantar puro y a compás, como aprendió de Ig­nacio Espeleta y Pericón o contar los chistes más graciosos de Cádiz.
Después de pasar 40 años junto a los mejores bai­laores (Antonio, Pilar López o Carmen Amaya), Chano decidió dar el salto adelante. Desde entonces ha regalado las letras más bellas y el ritmo más con­tagioso del flamenco actual. Es el último cantaor sabio, el de­positario de un arte de vivir y sentir el flamenco que posible­mente se irá con él. . Será el can­taor más listo y generoso del mundo 
texto: Miguel Mora.

T. García / Cádiz | Actualizado El 26.06.2008.. Chano Lobato se recupera del coma provocado por una subida de tensión. 
Chano recibe el Premio Pastora Pavón de manos de Rosa Torres, ex consejera de Cultura de la Junta de Andalucía.El cantaor fue trasladado a planta tras su ingreso en la UCI del Virgen del Rocío "Ya está mejorcito, gracias a Dios", Charo Ramírez, daba un mensaje tranquilizador al otro lado del teléfono. La hermana del cantaor Juan Ramírez Sarabia, Chano Lobato, informaba del estado de salud del gaditano que el pasado domingo ingresó en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital sevillano Virgen del Rocío tras caer en estado de coma por una subida de tensión.  "Ya ha sido trasladado a planta y parece que ya ha salido de lo peor", relataba Charo que explicó que "tal y como le ocurrió en Cádiz durante la visita de la Reina Sofía -hace algo menos de dos años -" el octogenario artista "comenzó a sentirse mal la tarde del domingo y tuvo una subida de tensión provocada por una complicación de la diabetes que padece", dijo.  El cantaor continúa hospitalizado pero su estado "va mejorando", informaba y anhelaba Charo Ramírez la tarde de ayer desde su domicilio de Cádiz. Una vez más, el cariño rodea a Chano Lobato en los peores momentos. Cariño que también viene de la afición, así el dia 12 de julio la Noche Flamenca de Zambra estuvo dedicada a su cante.

Fallece el 'cantaor' Chano Lobato a los 82 años
Estaba considerado el mejor intérprete vivo de los cantes de Cádiz

El "azúcar" como llamaba a la diabetes fue matando lentamente al cantaor Chano Lobato (Juan Miguel Ramírez Sarabia, Cádiz, 1927). A primera hora de hoy, sus restos serán incinerados en el cementerio de San Fernando de Sevilla y, cuando pase la Semana Santa, sus cenizas serán arrojadas al Guadalquivir y al Campo del Sur de la capital gaditana, no muy lejos de donde estuvo la tienda del Matadero, donde el maestro de las cantiñas, de la bulería y de los tanguillos se inició en el cante.

"Hace un mes que ya no quería ver a nadie", resumía ayer en el tanatorio de la SE-30 (Sevilla) su hijo Chanito, junto a Rosario La Chana, la viuda del intérprete de VolverLos anticuarios o La negra Tomasa. El féretro abierto dejaba ver la cara apacible del artista, apenas crispada: "Se apagó, se quedó dormido. Qué guapo está", concluía Matilde Coral, la bailaora que acogió a Chano en su tablao, apenas amanecían los años cincuenta.
Ambos protagonizaron, en sus últimos años, el programa El Público, que Jesús Vigorra dirige para Canal Sur Radio y en donde intercambiaban recuerdos y ocurrencias.

El guantazo de Ava Gardner
Chano confesaba que había aprendido a contar historias escuchando a Dean Martin y al rat-pack de Frank Sinatra en sus giras por EEUU, pero no menos cierto es que intentó insinuarse a Ava Gardner en un taxi en Madrid y el animal más bello del mundo le largó un guantazo que fue a parar a la cara de Rafael El Negro, el marido de Matilde. "Los bajó a los dos y tuvieron que volver andando", resume la bailaora.

En 2007, Chano Lobato recibió el premio Niña de los Peines, algo así como el Nobel del flamenco, con el que la Junta de Andalucía reconoció su generosidad creadora y su actitud ante la vida: "En su ingenio o en el de Pericón influyó mucho el hambre", resumía el investigador José Luis Ortiz Nuevo, que también acudió a darle el último adiós al ochentón que cantó hasta con Compay.
A su vez, desde Cádiz, llegaron las hermanas del difunto: "Qué poco le pega a Chano la palabra luto", mascullaba el cantautor Javier Ruibal. A sus más de 80 años, seguía recorriendo peñas, salones de actos y festivales.

Había crecido en el gaditano barrio de Santa María: "Allí nunca escuché yo esa diferencia entre payos y gitanos. Allí se era flamenco o no se era flamenco". Huérfano de padre desde los 13 años, se las ventiló entre la picaresca del muelle y la fábrica de tabacos, a la sombra de personajes irrepetibles como el maestro Aurelio Sellé o su amigo El Morcilla, que tuvo que exiliarse a Argentina.
"Yo tiraba para la izquierda, aunque tampoco es que fuera Lenin", afirmaba este cantaor que se definía como un "jornalero del cante", que acudió en alguna ocasión a La Bodeguiya de Felipe González y que dejó compañías prestigiosas como la Antonio cuando empezó a hacerse oír en solitario, a partir del premio Enrique El Mellizo, en 1974.
Murió Chano, pero los cantes de Cádiz siguen vivos, como su memoria: "Los de este rincón tenemos esa cosita cantando", medio se disculpaba, haciendo historia con mayúsculas entre chiste y chiste.


"Un referente del cante por bulerías"

Matilde Coral y Chano LobatoMatilde Coral, bailaora y amiga del fallecido, ha agradecido las muestras de condolencia en nombre de la familia y ha manifestado que "es una suerte morir sabiendo que todo el mundo te va a recordar como un personaje carismático".
La bailaora sevillana ha definido a Ramírez Sarabia como "un referente del cante por bulerías", que va a dejarle a ella "la vida un poco más vacía", y ha lamentado que los artistas, "cuando queremos descansar y vivir tranquilos, nos morimos, porque no aguantamos parar".

"Ya está donde él quería" 
La familia de Chano Lobato arroja una parte de las cenizas del cantaor en la playa de Santa María del Mar tras celebrar en el barrio una misa en su memoria.
El mar de Cádiz acogió ayer las cenizas de uno de sus hijos más predilectos: Chano Lobato. A las ocho y media de la tarde, con el sol perdiendo fuelle y camino de su escondite caletero, dos sobrinos del cantaor las arrojaron al Atlántico desde uno de los espigones de la playa de Santa María del Mar, mientras otros familiares observaban la escena con atención desde el Paseo Marítimo. "Ya está donde él quería", resumió acertadamente uno de sus sobrinos.

La familia acababa de celebrar en la iglesia de La Merced, en el barrio de Santa María, una misa en memoria del cantaor gaditano, fallecido en Sevilla el pasado Domingo de Ramos. Y después se dirigió a la playa, cerca del lugar donde el niño Chano gustaba de acudir casi a hurtadillas de su madre y de sus hermanas. Victoria Ramírez y Antonio Prieto, sobrinos del artista, bajaron con la urna en sus brazos y acompañados de Félix Rodríguez, flamencólogo y compadre de Chano Lobato, y José Rodríguez, presidente de la asociación de vecinos Las Tres Torres. Anduvieron hasta el primer espigón de la playa, el situado más cerca de la plaza Asdrúbal, y desde las rocas, al resguardo del levante, gaditanísimo testigo del acto, arrojaron sus cenizas. Arriba, en el borde del Paseo Marítimo, se encontraban su hijo, Chano Ramírez, Chanito; las hermanas del cantaor -Charo, Manuela y Juani-, su prima Luisa la de Enrique y un numeroso grupo de familiares, fundamentalmente sobrinos y sobrinas acompañados de sus propios hijos, que correteaban por el lugar ajenos por lógica a todo lo que con aquel sencillo y emotivo acto rememoraban sus mayores.

Cádiz y Sevilla fueron los lugares elegidos por el propio Chano Lobato en vida para que fueran esparcidas sus cenizas. Primero, su ciudad natal, como explicaba su hijo Chanito: "Todavía no lo hemos hecho en Sevilla porque nos parecía que lo lógico era hacerlo primero en Cádiz, en su tierra. Y aquí estamos", decía Chanito mientras recordaba la imposibilidad de que su madre estuviera presente en el acto: "Mi madre no puede venir".  Después, aún sin fecha, vendrá Sevilla, en algún lugar tampoco determinado todavía con exactitud del barrio de Triana. La voluntad del cantaor quedará cumplida cuando sus cenizas se repartan también por tierra sevillana. Pero todavía quedará una tercera parte de las cenizas, como señalaba ayer Chanito Ramírez. Una tercera urna será depositada también en el monumento al cantaor que se inaugurará el próximo día 15 de mayo en el plaza de la Merced, una obra que está siendo acabada estos días por el escultor chiclanero José Antonio Barberá en su taller. Fotografías y periódicos con las noticias de la muerte del cantaor también se guardarán allí. Será una semana intensa en el barrio que vio nacer al artista, como intensa fue la tarde de ayer en las aguas en las que tanto se bañó el niño Chano.
J. A. López/T. García / Cádiz | Actualizado 24.04.2009


                           


En un barquito me subí
y en el espejo del agua 
sólo te veía a ti 

no me mires cara a cara 
que me pones medio ciego 
y el corazón se me para 

delgaíta es mi prima 
ay, de cintura 
esta morena me lleva 
derecho a la sepultura 

me miraste de reojo 
y desde aquel mismo día 
enloquecieron mis ojos 

la suerte que Dios me ha dao 
en la rueda de la fortuna 
tu persona me ha tocao 

ay, que alegría 
que yo te quiera  
más que a la vida